viernes, 12 de febrero de 2016

13 de febrero 2016

El dolor que estoy sintiendo dentro... me siento olvidada, dejada, usada... pero por quien? Algo me falta... no me dan la oportunidad...
Me quede sola, de alguna manera, mi pecho esta lleno, lleno de angustia y dolor, lleno de esperanzas falsas, de querer hacerlo todo bien y que no lo entiendan.
Culpable...culpable siempre, en el amor, en la amistad, en la familia.
Desearía poder morirme, desaparecer para siempre... me hacen todos mal y a la vez bien. Quiero que alguien me escuche y me abrace pero sin lastima, quiero que este ahí para mi sin pedir nada a cambio, quiero que simplemente me aconseje y no se canse.
Pero no existe, no pienso que exista...
Me duele, otra vez, cada vez pienso mas en matarme, en dejar de existir. Todo me da motivos para pensar que esa es la solución. Dejaría de hacerle el mal a todos... me duele, me asfixia, me lastima, no puedo mas... Tengo miedo, del día, de la noche, de todos...
Tengo miedo hasta cuando hago lo que mas amo, bailar.
No quiero salir de mi habitación, no quiero amar, no quiero querer, no quiero odiar, no quiero sentir.
Quiero ser algo que fui, y no volver a ser nunca mas.
Pero mi mama me detiene, ella, y su esposo... Me detienen porque los mataría a ellos también... No podría con mi muerte y la de ellos también. Son parte de mi...
Tengo mucho miedo, pero quiero saltar, quiero saltar al vacío de una buena vez y morir, dejar de sufrir.
Ser un ente en otra dimensión, un ángel para la religión... Quiero ser un recuerdo, no quiero sentir mas.
No puedo sentir mas...
Me retuerzo en la cama pensando en que debo morir y aparece su imagen llorando y sufriendo ella también y no puedo.

No puedo dejar de llorar, no puedo. Me duele el pecho de todo lo que llore.
Tengo sueños que se que no voy a cumplir, no me tengo fe. No me amo, no me quiero, me odio y cada día me odio mas. Cada día acumulo mas y mas ira dentro de mi, que si no muero yo... quien va a morir por mi?

domingo, 7 de febrero de 2016

``Germinius´´

Ella, tan solo una niña, una niña que no sabia quien era realmente, un fantasma vivo, un cuerpo sin alma, quizás ella solo estaba ahí, como quizás no. Su nombre, Iriel; De pelo negro, ojos oscuros, labios rojizos y piel blanca, siempre misteriosa.
Tan solo tenia que conocer la realidad, la realidad que la golpeo tan duro que hizo que todo su poder saliera de ella.
Era un día lluvioso, le había llegado un paquete, no se con exactitud que era, lo que si sabia era que ella estaba confundida, la mirada perdida y su pelo rozaba su cara sin vida alguna. Cruce la calle la mire, mire el paquete y lo tome, con calma lo abrí y me puse a su lado; Una carta y una llave salieron de ahí, la carta titulaba ``Querida Liz ´´, ella no sabia quien era Liz, pero abrió dicha carta y dentro decía:
                                                    
``Se que nunca me creerás, se que probablemente te confundirás y se que terminaras por odiarme pero perdóname hija tuve que salvarte. Si recibiste esto es porque estas por cumplir 18 años, y eso te da derecho a saber que tienes un poder enorme, algo magnifico que no podrás usar mucho.
Iban a matarte con la excusa de que si no morirás una maldad caería en nuestro legado, pero eras mi hija, no podría matarte ni antes, ni ahora, ni nunca. Úsalo con mucho cuidado cuando debas, una travesía por el tiempo y espacio hará que puedas salvar al mundo que hoy llamas hogar.

Con amor, Mama ´´

Ella sintió algo dentro de si misma, me pidió inconscientemente y automáticamente que la llamara Liz, como si realmente supiera de que o quien estuviera hablando.
Vimos de vuelta el sobre, y leímos la dirección, fuimos a casa, la googleamos y miramos que en la pantalla figuraba una foto tomada por Google Maps, esa foto era de una casa enorme, con millones de árboles, hablamos de algo que hoy llamaríamos… ¿quinta? Algo así. Liz vio que el símbolo que formaba la reja de la casa era el mismo símbolo que el de la llave. Ella era curiosa y aventurera, yo temeroso; Le insistí, rogué y suplique que no vayamos a esas casa misteriosa, pero ella iba a ir, con o sin mi, y así fue como me metí en todo esto.
Llegamos a la casa y dentro del buzón había otro sobre para ella, lo tomamos y entramos. La casa era antigua y tenia la mayor cantidad de muebles tapados con mantas, extrañamente en buen estado, era como si hubiese un aura de cuidado y paz total de la puerta para adentro.
Ella sabia que algo ocurría, que estaba conectada de alguna forma a todo esto; Estuvimos un buen rato en la casa, hasta que entramos a una habitación que parecía para un bebe, encaje, rosa y cosas cursis habidas y por haber. Ella tomo la carta que había en el segundo sobre donde le explicaba que su madre biológica había fallecido para salvarla y que había cometido un error ya que cuando ella cumpliera 18 años un mar de catástrofes arrasaría con lo que llamábamos planeta Tierra, también contaba que en el cuarto del bebe en la punta del respaldo de la cuna había colgado un collar que solo le pertenecía a ella y que solo ella iba a poder tocar y activar.
Nos dirigimos al cuarto, y luego de agarrar el collar lo único que puedo recordad es una luz blanca iluminando su cara y logrando logrando que se desmayara, luego no se como estaba acostado en mi cama como si nada hubiese pasado.
Días mas tarde, reconsiderando la posibilidad extrema de la existencia de dicha magia, volvimos a la casa. Cuando llegamos, por fuera estaba todo igual que antes, la única diferencia era que por dentro estaba destruida, quemada y lo único que se visualizaba era la puerta del sótano. Bajamos y vimos que de la pared salía una luz. Liz, sin decirme, había investigado de todo en la biblioteca, así que ella sabia que hacer, yo simplemente la seguí; Sin miedo rompimos la pared y ella se puso el collar, me tomo de la mano y en un abrir y cerrar de ojos estábamos en un castillo en ruinas, en un lugar mágico, algo increíble que no conocíamos ni en sueños, ella me miro con la nariz ensangrentada, se limpio y al levantar la mirada vio que una señora con vestido azul se nos acercaba, ella nos dijo que Liz debía enfrentar a sus peores demonios para poder salvar La Tierra y que yo debía ayudarla. La señora desapareció y Liz decidió emprender un camino que no conocía ni en los mejores cuentos épicos y de aventura. En el castillo, del piso, salían cuatro pilares de cuarzo azulados, entre ellos se divisaba un aura casi transparente como el calor. Ella por primera vez tenia miedo, pero tomo valor, faltaba tan solo un día para que ella cumpliera 18 años y que si todo esto era real, el Planeta Tierra desaparezca. La tome de la mano y entramos al primer hueco de pilares.
Abrimos los ojos y ella estaba sangrando, el mundo tenia como nombre ``Mortem, y allí estaba una chica llorando, tendida en el suelo, habíamos viajado al futuro de ese pasado al que habíamos estado antes, pero al pasado del presente que conocíamos realmente. Era ella, y Lucius, un viejo amigo que la había salvado y había perdido la vida por ella. Su misión era salvar a Lucius, aunque implicara dejar morir a su otra Liz. Ella paro el tiempo tan fácil como si se tratara de apretar un simple botón, se acerco a esa pequeña Liz y se puso a pensar, me miro y le dije ¿Y si le atas los cordones de una zapatilla a la otra?, ella sonrío apenada casi y lo hizo, nos alejamos de la escena y vio como todo corría como si se tratase de un video. Vimos a lo lejos como aparecía esa minivan que iba directo a Liz, y para cuando Lucius se percatase de que tenia las zapatillas atadas la pequeña Liz ya estaba muerta. Una luz recorrió todo el lugar y al abrir los ojos estábamos nuevamente en el castillo, donde nos esperaba la señora del vestido y le dijo a Liz que estaba haciendo las cosas bien, mientras yo me preguntaba si hacer las cosas bien constaba de dejarla morir, ella nos dio dos espadas y nos metimos a los otros dos pilares. El mundo era nombrado ``Perversum´´ y era oscuro y áspero al tacto, allí había un monstruo con sed de sangre, su nombre era Gustav, ojos grises y piel pálida, nos olio como si fuésemos comida recién echa.
Era un bosque oscuro y tenebroso, corrimos por nuestras vidas desesperados, Gustav alcanzo mi pie y me arrastro; Había que cortar su cabeza y yo desde el piso no podía, así que Liz se subió a un árbol y como si fuese un mono corrió por las ramas lanzándose a Gustav y pudiéndole clavar la espada en la cien, lo que nos preocupo fue que no volvimos al castillo rápidamente.
Al llegar finalmente, Liz sangraba por la nariz a montones, la señora se acerco coloco su mano en la frente de Liz y la curo; Nos dio una espada a mi y a ella un cuchillo.
Nos metimos en los dos últimos pilares, el mundo se llamaba Germinius, un castillo enorme, el mismo donde estaba la señora, pero construido y en buen estado. Allí Liz vio a una chica de blanco, algo contrario a ella, pero en realidad era otra Liz, confundido mientras la otra chica se acercaba lentamente mi Liz me agarro, me abrazo y me pidió que sea feliz, ella ya sabia y había entendido que debía morir, esa era su misión todo este tiempo, e iba a costar mas porque no había muerto en Perversum.
Ella me sentó contra una pared y me dio un beso cálido en la frente, su último beso. Se dirigió contra su otra ella, y se enfrentaron. Su nombre era Luz, blanca como la nieve, géminis, su otra cara, la tierna y clara, la otra cara de Liz.
Liz no podía matar a Luz ya que ella era más fuerte, es por ello que agarro su cuchillo y se lo clavo en el corazón, esa era su decisión. Una luz blanca desprendía de Luz y una oscura de Liz, llenaron todo el lugar haciendo que despierte en la casa en ruinas, en el presente. Pude salir por una ventana que dirigía a un cementerio privado, allí yacía la tumba de Liz.
Volví a casa, lastimado y llorando, algo en el mundo faltaba, era su presencia. Nadie la conocía, era como si estos 18 años no hubiese existido jamás, había cambiado el tiempo y el espacio.

Ahora cada vez que miro al cielo despejado logro ver la constelación de Géminis y es ahí cuando se que ella esta cuidándome desde el mas allá, feliz de haber salvado su planeta, el Planeta Tierra.